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Última actualizaciónVie, 20 Sep 2019 10am

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Rafael Doctor cesado como director del CAF

Rafael doctor ha sido cesado como director del Centro Andaluz de Fotografía (CAF). Ofrecemos aquí su versión de lo sucedido, cuando tengamos la versión de la Junta de Andalucía, que hemos solicitado, pero todavía no hemos recibido, también la publicaremos.

«Todo el que me conoce sabe que, además de los animales, incluidos los seres humanos, yo tengo otros dos amores, la fotografía y Almería.

En marzo de 2017, tras un concurso público muy complejo, saqué la plaza de Dirección de Programas del Centro Andaluz de la Fotografía (CAF). Dos meses después me incorporé a este trabajo, y desde entonces, y tras infinitas dificultades, he desarrollado una labor nueva intentando cumplir con las funciones para la que se me había contratado. A pesar de un ínfimo presupuesto, una inmensa desidia institucional y una carencia de personal especializado para llevar a cabo lo planificado, gracias al apoyo de algunos compañeros de trabajo, que me arroparon y confiaron en el proyecto que traía, empezamos a rodar y, al poco tiempo, a notar el resultado de los cambios que consideraba absolutamente necesarios.

En 2018 logramos que las visitas se incrementasen un 67%, al mismo tiempo que fuimos capaces de planificar más actividades en este corto periodo que en los diez años anteriores de historia de la institución.

Con el cambio político acaecido en Andalucía a finales de año (PP-Ciudadanos-Vox) y con la incorporación de los nuevos cargos a la Agencia de Instituciones Culturales a la que pertenezco, entramos en una parálisis absoluta, al mismo tiempo que recibimos todo tipo de ataques, entre ellos el de criticar que la programación que se hacía desde el CAF tenía un carácter “ideológico”. A pesar de todo, cambiando fechas, buscando cómplices que nos ayudasen a financiar proyectos y, sobre todo, haciendo solidarios con la situación a los propios artistas y profesionales, logramos seguir programando y generando proyectos que han sido capaces de mantener el espacio activo.

En este mismo año, y a pesar de esta parálisis, hemos logrado hacer grandes exposiciones de Norman Bethune y la Desbandá de Málaga, Cristina de Middel, Phes-fotografía española solidaria, Marlene Freniche, Virginia Rota, María Rosa Aránega, pioneros de la fotografía andaluza, así como otras muestras bibliográficas y otros proyectos en las salas nuevas que inauguramos, arrebatándoselas a los espacios que antes eran oficinas. La semana pasada no solo inauguramos un gran proyecto, como es la confluencia de pintura y fotografía con Jorge Galindo y Pedro Almodóvar, sino que también celebramos el primer gran encuentro de historiadores de la fotografía de Andalucía. Todo esto ha sido posible gracias a la Universidad de Almería, con la que encontré una sintonía de trabajo maravillosa que venía a suplir en buena parte el abandono al que estaba siendo sometido desde la Agencia de Instituciones Culturales, dirigida por Fernando Francés.

El próximo viernes está programada la inauguración de Gerda Taro y Robert Capa, como un proyecto esencial para reivindicar el papel de esta mujer que dio la vida por la libertad en España y fue ocultada hasta hace bien poco. ¡Claro que es una programación ideológica! Como lo son todas y, en este caso, desde aquí ha estado planificada esencialmente a través de cinco ejes: el papel de la mujer en la fotografía, cosa que ha hecho que nuestra programación sea mayoritariamente femenina sin la necesidad de buscar cuotas; Andalucía y el Mediterráneo como frontera entre dos mundos; la memoria histórica, tan necesaria de trabajar para curar las heridas del pasado; la recuperación y puesta en valor del origen de la fotografía en Andalucía; y, finalmente, la creación contemporánea visual andaluza, esencialmente la local de Almería, que hasta ahora había estado absolutamente olvidada en el CAF. Son los ejes en los que se basó el proyecto que presenté y que, sin apenas fondos, he tratado de desarrollar lo mejor que he podido.

Ayer se me convocó a una reunión en Sevilla y en ella se me cesó directamente de mi puesto. Me veo obligado a asumirlo, aunque lógicamente lo llevaré a los tribunales, amparándome en todos los derechos que me asisten como trabajador que ha ganado una plaza por concurso público regido por el código de buenas prácticas, y que además ha cumplido de sobra con todas y cada una de las funciones que dicta el contrato firmado hace dos años firmado.

Con este pequeño comunicado quiero dar las gracias a todas las personas que me han ayudado en estos dos frenéticos años en lo que ha sido una lucha titánica por sacar a flote el CAF, algunos de ellos compañeros de trabajo valientes que han estado día a día a mi lado y otros, personas ajenas a la institución que han confiado activamente en el proyecto y me han apoyado con mucho cariño y respeto desde que llegué a Almería. La lista de personas que de una manera u otra han estado presentes o implicadas en proyectos en estos años de precariedad, pero también de ilusión, es amplísima y absolutamente dispar con las diferentes formas de entender hoy en día la imagen fotográfica.

Y ahora toca lo feo, empezar la batalla judicial no solo es por mis propios intereses sino también por los del propio sector, que estos nuevos señores, empresarios convertidos en políticos, quieren convertir en algo donde sobramos todos aquellos que nos consideramos librepensadores. Cualquier persona que conozca algo de esto sabe a qué y sobre todo a quién me enfrento. Asumir sus injusticias sería darle la razón y claudicar, y eso algo que no he hecho nunca y que no voy a hacer jamás, cueste lo que cueste.

Gracias de antemano a los artistas, profesionales y amigos por su apoyo durante estos últimos meses, gracias a ellos he podido sobrevivir al inducido proceso de abandono y desgaste al que he sido cruelmente sometido. He resistido y, como no he caído ni pensaba caer, ellos, saltándose todo y aduciendo que se está reestructurando la Agencia de Instituciones Culturales, me echan a pesar de que mi contrato finaliza dentro de dos años. Es cierto que la Agencia se está reestructurando, pero en esa reorganización uno de los objetivos era echarme, a pesar de que los resultados de mi trabajo estuviesen resultando óptimos. No se ha valorado en absoluto mi trabajo; de hecho, se me ha ignorado. El que molesta soy yo, por ser y defender la libertad en el ejercicio de la gestión cultural.

En 30 años que llevo activo como profesional, he trabajado con todos los colores políticos y siempre me he hecho respetar como profesional y cuando he tenido dudas he saltado. Entramos en una era donde los que estamos significados por nuestras luchas estamos marcados y es necesario purgar. La batalla no va a ser fácil pero sé de antemano que no me voy a sentir nunca solo en ella. Gracias».

Rafael Doctor